Luna llena de noviembre

Noviembre llega con su luz antigua: la que cae igual sobre las flores de los muertos y sobre la cuna de un recién nacido. En este poema, la sierra respira despacio: un lobo sube a la cumbre, unas abuelas rezan, un pastor aviva la lumbre. Todo ocurre bajo la misma luna: la que ilumina, la que esconde… y la que nos recuerda que la vida sigue.

Y Jóse Luis Ibárzabal nos lo describe en un poema

LUNA LLENA DE NOVIEMBRE

Llega noviembre y su Luna Los muertos ya tienen flores Un bebé llora en su cuna Será el fulgor de ésa Luna La luz de almas anteriores?

Hay un lobo solitario Que sube hacia el Calvitero Vendrán nieves por enero Barruntan en Candelario En la iglesia hay cuatro viejas Que están rezando el rosario

La vida sigue y la luna Desde tiempo inmemorial Hay noches que nos alumbra Otras se esconde en penumbra En eterno calendario

El lobo aúlla en la cumbre Hay un pastor en un chozo Que hasta hace poco era mozo Y se calienta en la lumbre.

Lobos, pastores, abuelas... Rapaces y almas en pena Todos con la luna llena Tienen la misma costumbre

Viejos amores reviven Cuando la luna refleja Su luz, como una madeja Y mientras, la vida sigue

La vieja que en paz descanse El pastor con sus ovejas En ése mismo declive Del que nace Del que vive Del que aúlla Del que reza Del que arrulla Del que muere Su último aliento y bosteza Y va pasando la vida ... Así es la naturaleza

#autorJoseLuisIbarzabal