Luna llena de noviembre
Noviembre llega con su luz antigua: la que cae igual sobre las flores de los muertos y sobre la cuna de un recién nacido.
En este poema, la sierra respira despacio: un lobo sube a la cumbre, unas abuelas rezan, un pastor aviva la lumbre.
Todo ocurre bajo la misma luna: la que ilumina, la que esconde… y la que nos recuerda que la vida sigue.
LUNA LLENA DE NOVIEMBRE
Llega noviembre y su Luna
Los muertos ya tienen flores
Un bebé llora en su cuna
Será el fulgor de ésa Luna
La luz de almas anteriores?
Hay un lobo solitario
Que sube hacia el Calvitero
Vendrán nieves por enero
Barruntan en Candelario
En la iglesia hay cuatro viejas
Que están rezando el rosario
La vida sigue y la luna
Desde tiempo inmemorial
Hay noches que nos alumbra
Otras se esconde en penumbra
En eterno calendario
El lobo aúlla en la cumbre
Hay un pastor en un chozo
Que hasta hace poco era mozo
Y se calienta en la lumbre.
Lobos, pastores, abuelas...
Rapaces y almas en pena
Todos con la luna llena
Tienen la misma costumbre
Viejos amores reviven
Cuando la luna refleja
Su luz, como una madeja
Y mientras, la vida sigue
La vieja que en paz descanse
El pastor con sus ovejas
En ése mismo declive
Del que nace
Del que vive
Del que aúlla
Del que reza
Del que arrulla
Del que muere
Su último aliento y bosteza
Y va pasando la vida ...
Así es la naturaleza