Desafío: “Recompensa” en un microrrelato
Entrenamos economía, subtexto y un final con doble lectura: una sola palabra que deja eco.
Descripción del desafío
Consigna: Construir un microrrelato con la palabra recompensa. No basta con “meterla”: haz que cambie el sentido del texto y que el cierre deje una duda viva.
Límites:
- Máx. 120 palabras
- 1–3 párrafos (sin explicaciones)
- Incluye la palabra exacta: recompensa
- Final ambiguo (dos interpretaciones posibles)
Objetivo técnico: subtexto + ambigüedad controlada + imagen potente (mostrar, no narrar).
Relato surgido del desafío
La metralla le arrancó medio rostro, pero aún respiraba.
Su capitán le susurró al oído: “Aguanta, muchacho. Hay recompensa para los valientes.”
Murió antes de entender si hablaba de gloria o de dinero.
Reflexiones sobre mi relato
Lo que funciona: la primera frase abre con una imagen física brutal (impacto inmediato), y la palabra recompensa llega cargada de promesa… o de manipulación. El cierre no “explica”: deja al lector trabajando.
La clave técnica: la ambigüedad está anclada a un único punto: ¿qué significa “recompensa” en guerra cuando quien la promete tiene poder sobre ti?
Notas de revisión (opcional)
Checklist rápido (para tu propia versión):
- ¿La palabra recompensa “pesa” en la escena (no es decorativa)?
- ¿Hay una imagen concreta (gesto, objeto, herida, sonido) que haga real el momento?
- ¿El final abre dos lecturas sin que ninguna sea “la correcta”?
- ¿Quitaste toda frase que explique lo que el lector ya puede inferir?
Si lo escribes, pégalo en comentarios y dime: ¿qué interpretación quieres que duela más?