Desafío: La muñeca de Kafka
Descripción del desafío
Este reto parte de la anécdota popular: Kafka se cruza con una niña que llora porque ha perdido su muñeca, le asegura que “se ha ido de viaje” y promete traer una carta “escrita por la muñeca”. Al día siguiente vuelve al parque con la carta, y así durante varias semanas, sosteniendo la ficción hasta encontrar un final que no rompa el hechizo.
Como esas cartas no se han conservado y no ha sido posible recuperar el rastro de la niña ni del texto, el episodio ha quedado abierto y fértil: muchos autores han imaginado contenidos posibles para esas cartas y han propuesto desenlaces distintos, precisamente porque el hueco invita a completarlo con literatura.
El reto: escribe la carta “de mañana” que, por el giro del relato, no podrá llegar hasta que la niña sea adulta. La carta debe traer maravillas del futuro, sí, pero sobre todo debe traer prueba: la confirmación de que aquel banco, aquel llanto y aquella historia existieron.
Lecturas de referencia: UNED · Cultura Inquieta · Cervantes Virtual
El texto
Marlene, tu muñeca viajera.
P. D.: Si al leer esto ya eres mayor, por favor, no te rías de tu antigua tristeza. Fue grande porque tú eras pequeña. Y eso es exactamente lo que la hacía importante.”
El escritor vio un destello de alegría en la niña mientras se iba, como los otros días, abrazando la carta. La vio alejarse. La vio crecer. Convertirse en una hermosa joven de mirada noble. La vio, ya mujer, con una niña en la cuna mientras le leía las cartas que una vez le escribió su muñeca. Una tos seca le volvió a la realidad. Se llevó el pañuelo a la boca, lo separó y vio la sangre. Cada vez mas densa y oscura. Y el escritor supo que ya no le quedaba mucho tiempo.
Reflexiones sobre el desafío
Mi principal objetivo era crear una despedida sin que se rompa el hechizo.
Que la niña (Lilí) no sintiera que estaba leyendo una despedida
sino una promesa: que había otra carta esperándola en algún lugar del porvenir. Pero esa carta no es solo papel retrasado; es su madurez.
Quería que llegara “cuando sea adulta”: cuando ya sea capaz de mirar atrás y entender que todo aquello fue una fantasía —sí—, pero una fantasía verdadera en lo importante. Que entonces, y solo entonces, caiga la revelación completa: que un desconocido se tomó en serio su sufrimiento, lo trató como algo digno de cuidado, y le construyó un puente de palabras para atravesar la pérdida.
Esta anécdota es una fuente de relatos. Abro un tag para ir publicando las otras cartas de la muñeca. (un tag es un compromiso de continuidad)
