Oda al URBIÓN

Soneto alejandrino

Hay montes que no se suben: se escuchan. El Urbión es uno de esos lugares donde el aire parece recordar nombres antiguos y el paisaje habla en voz baja, como si no quisiera romper el hielo. En este soneto alejandrino, José Luis Ibárzabal trenza nieve, nacimiento de río y memoria — y deja que el verso haga lo que mejor sabe: señalar, sin explicar del todo.

“Oda al URBION (soneto alejandrino)

Allí donde las nieves lloran en lágrimas de estío, Y el Duero, aún niño, recoge en su pañuelo. Recuenco oculto que encontrar es desvelo. Lecho de nubes, crestas heladas, donde soñé contigo...

Mirando al horizonte contemplarás un nido De modestas montañas más allá del estero, De mí Castilla llana, la que recorre el Duero. Destaca entre esas cumbres redondas cual colmillo

La silueta esbelta de un monte allá perdido, Al que antiguos poetas a su magia cantaron, Con versos de Machado, de Bécquer y de Ovidio...

Atalaya de Soria y del Cid su delirio Por Calatañazor, donde cayó Almanzor sitiado ...Y allá arriba el Urbion desafiando al frío....”

(Poema reproducido con el texto facilitado por el autor.)

Paisaje de montaña: (Urbión)
Laguna Negra en otoño.
Créditos © 2026 José Luis Ibárzabal
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