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    <title>mislecturas &amp;mdash; Juanma escribe</title>
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    <pubDate>Tue, 04 Aug 2026 04:38:59 +0000</pubDate>
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      <title>La Trilogía de los gemelos — Ágota Kristof</title>
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      <description>&lt;![CDATA[div class=&#34;relato&#34;&#xA;&#xA;  h1La Trilogía de los gemelos — Ágota Kristof/h1&#xA;&#xA;  div class=&#34;respeta-saltos&#34;&#xA;La Trilogía de los gemelos es una obra perturbadora. Ágota Kristof, escritora húngara exiliada en Suiza, construye un universo moral implacable donde la brutalidad y la ternura coexisten con una prosa de una economía devastadora.&#xA;&#xA;Aunque en ninguno de los libros se indica fecha ni país, el lector puede identificar fácilmente los periodos. La nacionalidad de la escritora también es una pista certera.&#xA;&#xA;Son tres novelas que deben leerse en este orden:&#xA;&#xA;  — El gran cuaderno&#xA;  — La prueba&#xA;  — La tercera mentira&#xA;&#xA;EL GRAN CUADERNO&#xA;&#xA;Dos gemelos son enviados por su madre a vivir con su abuela en un pueblo fronterizo durante la guerra. Para sobrevivir física y emocionalmente, llevan un cuaderno donde registran solo hechos objetivos —nada que no sea verificable— y se someten a ejercicios de endurecimiento físico y moral.&#xA;&#xA;El gran cuaderno es una obra de una frialdad calculada y deliberada. La narración en primera persona del plural («nosotros») crea una entidad doble e inquietante. Kristof emplea una prosa seca que narra actos terribles —el hambre, la violencia, la muerte— con la misma naturalidad con que se describiría un atardecer en el bosque.&#xA;&#xA;LA PRUEBA&#xA;&#xA;La novela sigue a Lucas, uno de los gemelos, que ha permanecido en el pueblo bajo una dictadura. Cuida de un niño abandonado, Mathias, y mantiene relaciones con distintas mujeres mientras espera el regreso de su hermano Klaus.&#xA;&#xA;La relación con el niño Mathias introduce una nueva capa de amor y responsabilidad que contrasta con la dureza del primer libro.&#xA;&#xA;La narrativa cambia al pasado y a la tercera persona. El libro explora la soledad, la represión política y la dificultad de existir sin el otro. Lucas es ahora un personaje vulnerable, sometido al peso de una sociedad opresora y de una ausencia que no sabe cómo nombrar.&#xA;&#xA;LA TERCERA MENTIRA&#xA;&#xA;Klaus regresa al pueblo tras décadas de exilio. El reencuentro, sin embargo, desestabiliza todo lo que el lector creía saber: las versiones de los hermanos se contradicen, los hechos se vuelven inciertos y la pregunta sobre qué fue real y qué fue inventado atraviesa retroactivamente toda la trilogía.&#xA;&#xA;La tercera mentira dinamita la credibilidad del narrador de los dos libros anteriores: si en El gran cuaderno se afirmaba que solo se escribe lo que es verdad, ahora todo se torna mentira o, peor aún, ficción necesaria. Los gemelos podrían ser una invención, una escisión psíquica o una metáfora del exilio y la identidad dividida.&#xA;&#xA;No hay hechos objetivos, solo versiones. El título lo dice todo: incluso el intento de decir la verdad es una mentira más. Es el cierre perfecto de una trilogía que se niega a cerrar sus heridas.&#xA;&#xA;Aquí la autora maneja con gran maestría el difícil recurso del «narrador no fiable».&#xA;&#xA;Kristof escribe con precisión quirúrgica. No hay una palabra de más, no hay sentimentalismo. Su lectura deja una perturbación duradera. Kristof nos demuestra que no es necesario entrar en detalles escabrosos para mostrar la crueldad, y que unas pocas frases simples pueden dibujarnos escenas con todos sus detalles —tanto sensoriales como emocionales—.&#xA;  /div&#xA;!-- Imagen opcional con etiqueta IA --&#xA;div class=&#34;media-ia&#34;&#xA;  &lt;img src=&#34;https://i.snap.as/KsCSPMGE.png&#34;&#xA;/div&#xA;/div&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;div style=&#34;margin-top:2.5rem;padding-top:1rem;border-top:1px solid rgba(0,0,0,.14);font-size:.92rem;line-height:1.35;color:rgba(0,0,0,.72);&#34;&#xA;  div style=&#34;display:flex;gap:.6rem;align-items:center;flex-wrap:wrap;margin-bottom:.35rem;&#34;&#xA;    span style=&#34;font-size:.72rem;letter-spacing:.08em;text-transform:uppercase;padding:.18rem .5rem;border-radius:999px;border:1px solid rgba(0,0,0,.18);background:rgba(0,0,0,.03);&#34;Créditos/span&#xA;    strong style=&#34;color:rgba(0,0,0,.88);&#34;© 2026 Juanma Menéndez/strong&#xA;  /div&#xA;  div&#xA;    Esta obra está licenciada bajo una&#xA;    a href=&#34;https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener noreferrer&#34; style=&#34;color:inherit;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;&#34;&#xA;      Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0)&#xA;    /a.&#xA;  /div&#xA;  div&#xA;    Esto significa que puede ser compartida, copiada, adaptada y distribuida en cualquier medio o formato, incluso con fines comerciales, siempre que se dé el crédito adecuado al autor.&#xA;  /div&#xA;/div&#xA;&#xA;mislecturas]]&gt;</description>
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  <h1>La Trilogía de los gemelos — Ágota Kristof</h1>

  <div class="respeta-saltos">
La Trilogía de los gemelos es una obra perturbadora. Ágota Kristof, escritora húngara exiliada en Suiza, construye un universo moral implacable donde la brutalidad y la ternura coexisten con una prosa de una economía devastadora.

Aunque en ninguno de los libros se indica fecha ni país, el lector puede identificar fácilmente los periodos. La nacionalidad de la escritora también es una pista certera.

Son tres novelas que deben leerse en este orden:

  — El gran cuaderno
  — La prueba
  — La tercera mentira


EL GRAN CUADERNO

Dos gemelos son enviados por su madre a vivir con su abuela en un pueblo fronterizo durante la guerra. Para sobrevivir física y emocionalmente, llevan un cuaderno donde registran solo hechos objetivos —nada que no sea verificable— y se someten a ejercicios de endurecimiento físico y moral.

El gran cuaderno es una obra de una frialdad calculada y deliberada. La narración en primera persona del plural («nosotros») crea una entidad doble e inquietante. Kristof emplea una prosa seca que narra actos terribles —el hambre, la violencia, la muerte— con la misma naturalidad con que se describiría un atardecer en el bosque.


LA PRUEBA

La novela sigue a Lucas, uno de los gemelos, que ha permanecido en el pueblo bajo una dictadura. Cuida de un niño abandonado, Mathias, y mantiene relaciones con distintas mujeres mientras espera el regreso de su hermano Klaus.

La relación con el niño Mathias introduce una nueva capa de amor y responsabilidad que contrasta con la dureza del primer libro.

La narrativa cambia al pasado y a la tercera persona. El libro explora la soledad, la represión política y la dificultad de existir sin el otro. Lucas es ahora un personaje vulnerable, sometido al peso de una sociedad opresora y de una ausencia que no sabe cómo nombrar.


LA TERCERA MENTIRA

Klaus regresa al pueblo tras décadas de exilio. El reencuentro, sin embargo, desestabiliza todo lo que el lector creía saber: las versiones de los hermanos se contradicen, los hechos se vuelven inciertos y la pregunta sobre qué fue real y qué fue inventado atraviesa retroactivamente toda la trilogía.

La tercera mentira dinamita la credibilidad del narrador de los dos libros anteriores: si en El gran cuaderno se afirmaba que solo se escribe lo que es verdad, ahora todo se torna mentira o, peor aún, ficción necesaria. Los gemelos podrían ser una invención, una escisión psíquica o una metáfora del exilio y la identidad dividida.

No hay hechos objetivos, solo versiones. El título lo dice todo: incluso el intento de decir la verdad es una mentira más. Es el cierre perfecto de una trilogía que se niega a cerrar sus heridas.

Aquí la autora maneja con gran maestría el difícil recurso del «narrador no fiable».

Kristof escribe con precisión quirúrgica. No hay una palabra de más, no hay sentimentalismo. Su lectura deja una perturbación duradera. Kristof nos demuestra que no es necesario entrar en detalles escabrosos para mostrar la crueldad, y que unas pocas frases simples pueden dibujarnos escenas con todos sus detalles —tanto sensoriales como emocionales—.
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    <strong style="color:rgba(0,0,0,.88);">© 2026 Juanma Menéndez</strong>
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    Esta obra está licenciada bajo una
    <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/" target="_blank" style="color:inherit;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">
      Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0)
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    Esto significa que puede ser compartida, copiada, adaptada y distribuida en cualquier medio o formato, incluso con fines comerciales, siempre que se dé el crédito adecuado al autor.
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      <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 19:09:29 +0000</pubDate>
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      <title>Orlando: una primera impresión de lectura</title>
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      <description>&lt;![CDATA[div class=&#34;relato&#34;&#xA;&#xA;  div class=&#34;respeta-saltos&#34;&#xA;Hablar de Orlando no es sencillo, porque no se trata de una novela que avance de manera convencional ni cuyos saltos temporales lo sean.&#xA;&#xA;Para entenderla —y a mí me costó unas cuantas páginas darme cuenta— hay que aceptar que, en Orlando, el tiempo, la identidad, el género y la literatura se mezclan constantemente.&#xA;&#xA;Orlando es una obra que me desconcertó al principio y que luego me invitó a pensar. No solo por la transformación de su protagonista, sino por la manera en que Woolf cuestiona las normas sociales, la historia oficial y las expectativas impuestas sobre el cuerpo, el deseo y la creación literaria.&#xA;&#xA;A partir de aquí, me gustaría comentar algunos aspectos que me han llamado especialmente la atención. Se ha escrito mucho sobre esta novela y dudo que yo sea capaz de aportar algo radicalmente distinto, salvo mis propias sensaciones como lector.&#xA;&#xA;Más que por capítulos, voy a contarlo por flujos temporales. Orlando es un joven de unos dieciséis años a finales del siglo XVI, durante el reinado de Isabel I. El primer capítulo se desarrolla entre ese reinado y los comienzos del de Jacobo I, ya a principios del XVII, en un periodo que coincide con una de las fases más reconocibles de la llamada Pequeña Edad de Hielo. Woolf lo muestra con una majestuosa escena del Támesis helado y, después, en deshielo: un río convertido casi en escenario teatral, lleno de escenas pintorescas y cotidianas que parecen arrastradas por los nuevos tiempos.&#xA;&#xA;Esta es, en mi opinión, una línea argumental de toda la obra: los cambios de época, de capítulo o de transformación del personaje vienen acompañados por la fuerza de la naturaleza.&#xA;&#xA;La novela sigue avanzando y salta a Constantinopla. Allí tiene lugar el cambio más importante del libro. Orlando, tras un largo sueño que dura varios días, despierta siendo mujer.&#xA;&#xA;Ya como mujer, y después de un breve periodo viviendo con una comunidad romaní en la península de Anatolia, decide embarcarse de nuevo hacia Londres. Durante el viaje empieza a ser consciente de que ahora es leída socialmente como mujer, y eso lo cambia todo para ella.&#xA;&#xA;Cuando llega a Londres, nota que la ciudad ha vuelto a transformarse. En mi opinión, esta es una de las partes más literarias de la novela. Entramos en el siglo XVIII, con la presencia de escritores como Pope, Addison y Swift, y Woolf aprovecha ese ambiente para ironizar sobre la vida social, la fama literaria y las expectativas culturales de cada época.&#xA;&#xA;Ni el paso de los siglos ni la transformación de Orlando rompen del todo su continuidad íntima. Sin embargo, el mundo sí cambia la manera de mirarla. Sale del siglo XVIII y entra en el XIX, el periodo victoriano, en uno de los mejores simbolismos que he leído: una nube gris se posa sobre el cielo de Londres y de Inglaterra, y Orlando contempla ese espectáculo como si asistiera a una mutación moral del país.&#xA;&#xA;A continuación, Woolf describe de forma irónica la sociedad victoriana a través de los hogares, las costumbres y, de nuevo, la literatura. Orlando se siente cada vez más presionada por una sociedad que no ve con buenos ojos a una mujer soltera de su edad.&#xA;&#xA;Su matrimonio con un hombre que está casi siempre en el cabo de Hornos señala también otro cambio de época. Con una continuidad narrativa casi imperceptible, nos encontramos de pronto con Orlando comprando en unos grandes almacenes y conduciendo ella misma su automóvil. La novela termina con Orlando plenamente consciente de la fecha en que se encuentra: es el 11 de octubre de 1928&#xA;  /div&#xA;div class=&#34;media&#34;&#xA;  &lt;img src=&#34;https://i.snap.as/NzH2cTKt.png&#34; &#xA;/div&#xA;/div&#xA;!-- Créditos --&#xA;div style=&#34;margin-top:2.5rem;padding-top:1rem;border-top:1px solid rgba(0,0,0,.14);font-size:.92rem;line-height:1.35;color:rgba(0,0,0,.72);&#34;&#xA;  div style=&#34;display:flex;gap:.6rem;align-items:center;flex-wrap:wrap;margin-bottom:.35rem;&#34;&#xA;    span style=&#34;font-size:.72rem;letter-spacing:.08em;text-transform:uppercase;padding:.18rem .5rem;border-radius:999px;border:1px solid rgba(0,0,0,.18);background:rgba(0,0,0,.03);&#34;Créditos/span&#xA;    strong style=&#34;color:rgba(0,0,0,.88);&#34;© 2026 Juanma Menéndez/strong&#xA;  /div&#xA;  div&#xA;    Esta obra está licenciada bajo una&#xA;    a href=&#34;https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener noreferrer&#34; style=&#34;color:inherit;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;&#34;&#xA;      Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0)&#xA;    /a.&#xA;  /div&#xA;  div&#xA;    Esto significa que puede ser compartida, copiada, adaptada y distribuida en cualquier medio o formato, incluso con fines comerciales, siempre que se dé el crédito adecuado al autor.&#xA;  /div&#xA;/div&#xA;&#xA;mislecturas]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<div class="relato">

  <div class="respeta-saltos">
Hablar de Orlando no es sencillo, porque no se trata de una novela que avance de manera convencional ni cuyos saltos temporales lo sean.

Para entenderla —y a mí me costó unas cuantas páginas darme cuenta— hay que aceptar que, en Orlando, el tiempo, la identidad, el género y la literatura se mezclan constantemente.

Orlando es una obra que me desconcertó al principio y que luego me invitó a pensar. No solo por la transformación de su protagonista, sino por la manera en que Woolf cuestiona las normas sociales, la historia oficial y las expectativas impuestas sobre el cuerpo, el deseo y la creación literaria.

A partir de aquí, me gustaría comentar algunos aspectos que me han llamado especialmente la atención. Se ha escrito mucho sobre esta novela y dudo que yo sea capaz de aportar algo radicalmente distinto, salvo mis propias sensaciones como lector.

Más que por capítulos, voy a contarlo por flujos temporales. Orlando es un joven de unos dieciséis años a finales del siglo XVI, durante el reinado de Isabel I. El primer capítulo se desarrolla entre ese reinado y los comienzos del de Jacobo I, ya a principios del XVII, en un periodo que coincide con una de las fases más reconocibles de la llamada Pequeña Edad de Hielo. Woolf lo muestra con una majestuosa escena del Támesis helado y, después, en deshielo: un río convertido casi en escenario teatral, lleno de escenas pintorescas y cotidianas que parecen arrastradas por los nuevos tiempos.

Esta es, en mi opinión, una línea argumental de toda la obra: los cambios de época, de capítulo o de transformación del personaje vienen acompañados por la fuerza de la naturaleza.

La novela sigue avanzando y salta a Constantinopla. Allí tiene lugar el cambio más importante del libro. Orlando, tras un largo sueño que dura varios días, despierta siendo mujer.

Ya como mujer, y después de un breve periodo viviendo con una comunidad romaní en la península de Anatolia, decide embarcarse de nuevo hacia Londres. Durante el viaje empieza a ser consciente de que ahora es leída socialmente como mujer, y eso lo cambia todo para ella.

Cuando llega a Londres, nota que la ciudad ha vuelto a transformarse. En mi opinión, esta es una de las partes más literarias de la novela. Entramos en el siglo XVIII, con la presencia de escritores como Pope, Addison y Swift, y Woolf aprovecha ese ambiente para ironizar sobre la vida social, la fama literaria y las expectativas culturales de cada época.

Ni el paso de los siglos ni la transformación de Orlando rompen del todo su continuidad íntima. Sin embargo, el mundo sí cambia la manera de mirarla. Sale del siglo XVIII y entra en el XIX, el periodo victoriano, en uno de los mejores simbolismos que he leído: una nube gris se posa sobre el cielo de Londres y de Inglaterra, y Orlando contempla ese espectáculo como si asistiera a una mutación moral del país.

A continuación, Woolf describe de forma irónica la sociedad victoriana a través de los hogares, las costumbres y, de nuevo, la literatura. Orlando se siente cada vez más presionada por una sociedad que no ve con buenos ojos a una mujer soltera de su edad.

Su matrimonio con un hombre que está casi siempre en el cabo de Hornos señala también otro cambio de época. Con una continuidad narrativa casi imperceptible, nos encontramos de pronto con Orlando comprando en unos grandes almacenes y conduciendo ella misma su automóvil. La novela termina con Orlando plenamente consciente de la fecha en que se encuentra: es el 11 de octubre de 1928
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    <strong style="color:rgba(0,0,0,.88);">© 2026 Juanma Menéndez</strong>
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      <pubDate>Sat, 09 May 2026 07:36:41 +0000</pubDate>
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