Juanma escribe

Poema para el Día de la Poesía

Hay días en los que escribir poesía no es un refugio, sino una forma de mirar de frente lo que duele. “La niña bonita” contrapone la inocencia de la infancia con la violencia de la guerra y José Luis Ibárzabal convierte esa imagen en una herida íntima. Aunque escrito cuando empezó la guerra de Ucrania, vuelve a tener un lamentable protagonismo.

Un poema breve, doloroso y humano, donde la lluvia, el silencio y el miedo acompañan a una niña que ya no entiende el mundo.

“La niña bonita”

Mal día para escribir poesía, Mientras la muerte al mundo desafía...

La vieja Europa sigue de porfía Ríos de sangre corren por calles y avenidas...

Gente inocente sufre la osadía De unos tiranos soberbios y con ira...

Llueve ésta noche Y tanto llueve que es casi Agua bendita...

Siento y presiento que por la lejanía, llueve metralla, azufre y dinamita...

Suena el silencio, mientras la lluvia cae, mí corazón palpita...

Tengo la imagen de aquella niña, que triste llora pues se quedó solita...

No hace ni un mes que ella jugaba con moñas y casitas...

Con la ilusión truncada Y entre sollozos, de frío Ya tirita...

Maldita guerra!! Dice una anciana que en el refugio, en un rincón dormita...

Y en su regazo, acurrucada Tiene a la niña..

Duérmete niña, es un mal sueño, nunca despiertes Duérmete niña, Niña bonita...

Créditos © 2025 José Luis Ibárzabal
Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0) .
Esto significa que puede ser compartida, copiada, adaptada y distribuida en cualquier medio o formato, incluso con fines comerciales, siempre que se dé el crédito adecuado al autor.

#autorjoseluisibarzabal

La primera persona es una herramienta poderosa: acerca la voz del narrador al lector y convierte la experiencia en algo íntimo. Pero también exige precisión, porque todo lo que se cuenta pasa por una conciencia concreta, con sus límites, sus sesgos y sus silencios.


1) Qué es / Idea central

Definición: un relato en primera persona está contado desde el “yo” de un personaje. El lector no accede directamente al mundo, sino a la forma en que ese personaje lo percibe, lo interpreta y lo recuerda.

Regla de oro: en primera persona no basta con contar lo que ocurre: hay que contarlo con una voz que merezca ser escuchada.

2) Ventajas

  • Cercanía emocional: el lector entra de forma inmediata en la conciencia del personaje.
  • Más intensidad: el miedo, la culpa, el deseo o la confusión se sienten de un modo más directo.
  • Voz con personalidad: el estilo puede fundirse con el personaje y dar más carácter al texto.
  • Sesgo útil: lo que el narrador calla, deforma o malinterpreta también construye significado.

3) Inconvenientes

  • Campo de visión limitado: solo sabemos lo que ese personaje ve, sabe o cree saber.
  • Riesgo de monotonía: si la voz no está trabajada, todo puede sonar plano o uniforme.
  • Menor amplitud narrativa: cuesta más mostrar acciones simultáneas o conflictos ajenos al narrador.
  • Exige coherencia constante: cada frase debe sonar propia de quien cuenta, no del autor desde fuera.

4) Conclusión

Resumen: la primera persona funciona muy bien cuando el centro del relato está en la vivencia interior, en el conflicto íntimo o en una voz con fuerza propia. Su mayor ventaja es la cercanía; su mayor límite, la restricción del punto de vista.

Regla final: si eliges la primera persona, no pienses solo en quién cuenta, sino en cómo respira esa voz en cada línea.

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#procesos

Un microrrelato sobre el instante en que el refugio se convierte en patíbulo.

Fue el momento en que mataron al árbol. Aunque le hubiera gustado poder morir de viejo, sabía que esa muerte no era habitual entre los árboles y, por eso, tenía asumido que moriría carbonizado en un incendio o por los golpes de hacha de un leñador. El árbol nunca pudo pensar que moriría de esa forma. Él, que había servido de cobijo a cientos de pájaros, que había dado sombra a quien la buscara, tuvo el peor destino que puede tener un árbol. Un destino quedó ligado al del hombre que colgaba del cuello en una de sus ramas.

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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Poema histórico — por José Luis Ibárzabal

La poesía de José Luis Ibárzabal mira la historia como quien contempla un espejo antiguo, no para refugiarse en el pasado, sino para reconocer en él las sombras que todavía nos acompañan.

En este poema, marzo aparece como un mes simbólico, cargado de presagios, traiciones, imperios y repeticiones. El tono es grave, casi profético, y enlaza nombres clásicos con inquietudes muy presentes.

Atrás se quedó febrero Atrás se quedó febrero Y la paz sé fue con él La muerte llevo a Tejero Cómo presagio agorero Cincuenta años después Cabalgan cuatro jinetes Cada uno en su corcel: Hambre, guerra, peste, muerte... Y la humanidad presiente Una guerra sin cuartel ....…….....….............. Llegan los "idus" de marzo Julio César visionó Bruto en túnica de raso, una daga al cinturón Y simula cabizbajo Venganza envidia y traición .............................. Marco Aurelio está en campaña Al oriente, y le acompañan Las legiones de Escipion Cleopatra aguarda en palacio En un trono de topacio Belleza, intriga y pasión El pretor Galba en Hispania Y Séneca en un rincón .............................. Petronio viste de seda Y la Diosa Proserpina De los infiernos caudilla Está engendrado a Nerón El ocaso del imperio Con el incendio de Roma Y con Atila que asoma Y entre lujos y lujurias Comienza su extrema unción ....…..….….......... Y la historia se repite Siglos y siglos igual Guerras, pandemias, traiciones... Amores, sexo y convites Y sin nada que le excite Está el sabio en un rincón... ............................. Al César lo que es del César Ya lo dijo el Nazareno Más la ambición es veneno A los ojos del infiel Por diez monedas de plata Judas se deshizo de ÉL Mientras Pilatos le mata Por aquel sionismo cruel Lava sus manos y exclama: La sangre de éste inocente Desde Oriente hasta occidente Errantes la llevaréis Hijos de las doce tribus Malditos creando conflictos Traidor, pueblo de Israel...
La rueda de la historia
Créditos © 2025 José Luis Ibárzabal
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#autorjoseluisibarzabal

Vuelta de llamada

Un final en espejo, a la hora más inoportuna.

Me despertó el sonido del teléfono. A tientas, me incorporé en la cama. Mis dedos, aún torpes por el sueño, encontraron el aparato. Sin mirar quién llamaba, deslicé el dedo sobre el icono verde para descolgar y responder. —Buenas noches, ¿está usted satisfecho con su compañía de seguros? Durante un segundo, dudé entre colgar sin más o soltar algún comentario poco amable y después colgar. Al final, la empatía pudo y, con tono tranquilo, respondí: —¿Cree usted que son horas para hacer este tipo de llamadas? Colgué sin esperar respuesta. Quienes crecimos con teléfonos de cable seguimos hablando de colgar y descolgar, aunque lo correcto sería decir “terminar la llamada”. Costumbres que perduran, supongo. No había amanecido todavía. Miré el reloj. Bueno, no era tan temprano. Volver a la cama no tenía sentido. Fui al baño y me di una ducha rápida, lo bastante caliente como para reconfortarme. Luego, en la cocina, rellené una cápsula reutilizable de café. Al principio me resistí a abandonar mi vieja cafetera, pero al final accedí a que me regalaran una Nespresso por mi cumpleaños, con la condición de que incluyera cápsulas recargables. Siempre me ha parecido absurdo pagar más por el envase que por el contenido, y esas cápsulas son el ejemplo perfecto. Pulsé dos veces el botón para añadir más agua. Con la taza en la mano, me senté frente al ordenador y lo encendí. Quedaba poco para empezar la jornada. Windows cargó lentamente, seguido por la conexión a la VPN de la empresa. Uno a uno fueron apareciendo los procesos habituales: calendario, tareas, control de actividad. Esperé a que el icono “OK” se iluminara. Me puse los cascos y, con la mejor de mis voces, dije: —Buenos días, ¿está usted contento con su operador de telefonía?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#relatos

Vuelta de llamada

Un final en espejo, a la hora más inoportuna.

Me despertó el sonido del teléfono. A tientas, me incorporé en la cama. Mis dedos, aún torpes por el sueño, encontraron el aparato. Sin mirar quién llamaba, deslicé el dedo sobre el icono verde para descolgar y responder. —Buenas noches, ¿está usted satisfecho con su compañía de seguros? Durante un segundo, dudé entre colgar sin más o soltar algún comentario poco amable y después colgar. Al final, la empatía pudo y, con tono tranquilo, respondí: —¿Cree usted que son horas para hacer este tipo de llamadas? Colgué sin esperar respuesta. Quienes crecimos con teléfonos de cable seguimos hablando de colgar y descolgar, aunque lo correcto sería decir “terminar la llamada”. Costumbres que perduran, supongo. No había amanecido todavía. Miré el reloj. Bueno, no era tan temprano. Volver a la cama no tenía sentido. Fui al baño y me di una ducha rápida, lo bastante caliente como para reconfortarme. Luego, en la cocina, rellené una cápsula reutilizable de café. Al principio me resistí a abandonar mi vieja cafetera, pero al final accedí a que me regalaran una Nespresso por mi cumpleaños, con la condición de que incluyera cápsulas recargables. Siempre me ha parecido absurdo pagar más por el envase que por el contenido, y esas cápsulas son el ejemplo perfecto. Pulsé dos veces el botón para añadir más agua. Con la taza en la mano, me senté frente al ordenador y lo encendí. Quedaba poco para empezar la jornada. Windows cargó lentamente, seguido por la conexión a la VPN de la empresa. Uno a uno fueron apareciendo los procesos habituales: calendario, tareas, control de actividad. Esperé a que el icono “OK” se iluminara. Me puse los cascos y, con la mejor de mis voces, dije: —Buenos días, ¿está usted contento con su operador de telefonía?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#relatos

Una taza, una servilleta y una frase breve que cambia el ángulo de la realidad.

El camarero dejó la taza sobre la mesa sin ruido. Yo venía de un día de números y de largas explicaciones a unos alumnos que miraban la pizarra con la mente en otra parte y más pendientes de los sonidos de mensajes entrantes de whatapp. Estaba garabateado palabras sueltas: “silla”, “humo”, “espejo”, “luna”. —¿Qué estás haciendo? —preguntó. —Greguerías. Me miró con cara rara. La expliqué que una greguería es una composición muy breve en prosa. Una chispa que mezcla humor y metáfora para que algo cotidiano se vuelva inesperado. —¿Y cómo se escriben? —me preguntó. Sin saber porqué después estar un rato escribiendo palabras a ver si me venía la inspiración, algo me vino, el número dos. Escribí sin pensar, que a veces es como mejor se escribe. —Mira —le dije volviendo la libreta.

Greguería

El dos es la longitud de la circunferencia desprovista de irracionalidad
Descripción de la imagen

Ella leyó la servilleta y sonrió.

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#relatos

Una idea puede ser buenísima en el cuaderno… y quedarse en “resumen” cuando la pasas a limpio. No falta talento: falta lo visible. En este proceso vamos a coger un apunte mínimo y convertirlo, paso a paso, en una escena que el lector pueda ver (y sentir).


1) Qué es / Idea central

Definición: Es un método para transformar una intención (“quiero que pase X”) en una escena con cuerpo: lugar, objetos, gestos, fricción, diálogo y un pequeño cambio final.

Regla de oro: si una frase no se puede filmar (acción, objeto, gesto, sonido, detalle), probablemente está explicando en vez de mostrando.

2) Cuándo usarlo (y cuándo no)

  • Úsalo si… tienes apuntes que “prometen” pero en limpio suenan a sinopsis.
  • Úsalo si… quieres tensión emocional sin nombrar emociones (“estaba nervioso”, “tenía miedo”).
  • Úsalo si… buscas escenas íntimas donde un objeto o un gesto diga más que un discurso.
  • Evítalo si… necesitas resumir tiempo (meses/años) o dar información logística rápida: ahí el resumen es útil.

3) Proceso paso a paso

Paso 1 — Preparación (el apunte, tal cual)

Empieza con lo mínimo: lugar + relación + fricción. No intentes “escribir bonito”. Solo fija la intención.

Apunte: “Sala de espera. Mi padre evita mirar el informe médico. Yo quiero que lo abra.”

  • Pregunta guía: ¿qué quiero yo aquí?
  • Pregunta guía: ¿qué lo impide?

Paso 2 — Ejecución (hacer visible la tensión)

Ahora conviertes intención en escena. No “añades palabras”: añades cosas que el lector pueda ver.

2.1) Pon el lugar con un detalle simple

No “hospital” en abstracto. Un detalle sensorial que ancle.

  • Ejemplo: “En la sala de espera, el aire huele a gel hidroalcohólico.”

2.2) Elige un objeto que trabaje por ti

Un objeto visible condensa el conflicto.

  • Ejemplo: “Mi padre tiene el sobre en la mano, doblado por una esquina.”

2.3) Da un gesto (para no decir “estaba nervioso”)

El gesto sustituye la etiqueta emocional.

  • Ejemplo: “Lo aprieta y lo suelta, como si quemara.”

2.4) Mete tu deseo sin declararlo (haz que actúe)

El deseo es una acción concreta, no una frase explicativa.

  • Ejemplo: “Yo me inclino hacia él… Alargo la mano hacia el sobre, despacio.”

2.5) Aparece el freno (la escena necesita resistencia)

Si no hay fricción, no hay escena: hay trámite.

  • Ejemplo: “Mi padre aparta el sobre un palmo, sin mirarme.”

2.6) Una línea de diálogo corta (con tensión)

Diálogo mínimo, carga máxima.

  • —Ábrelo.
  • —Luego.

2.7) Sube la presión con un detalle mínimo

El mundo sigue alrededor. Esa normalidad duele.

  • Ejemplo: “En la pared, la tele está sin sonido y alguien ríe en silencio.”

2.8) Cierra con un cambio (aunque sea pequeño)

La escena debe acabar distinta a como empezó: una posibilidad se abre o se cierra.

  • Ejemplo: “Me guardo la mano en el bolsillo. Él mete el sobre dentro del abrigo…”

Señal de que vas bien: el lector “sabe” lo que sienten sin que tú lo nombres.

Paso 3 — Revisión (pulir para que “muestre”)

Revisa como si fueras cámara y montaje:

  • Recorta etiquetas: cambia “estaba nervioso” por gesto/acción.
  • Chequea lo filmable: cada párrafo debería tener al menos un objeto, gesto o movimiento.
  • Refuerza la resistencia: el “no” puede ser un palmo, una pausa, un “luego”.
  • Remata el cambio: al final algo se guarda, se pierde, se decide o se pospone.

Error típico: añadir “más explicación” cuando lo que falta es un detalle concreto (sonido, textura, objeto, gesto).

4) Ejemplo aplicado

Antes: un apunte con intención, pero sin escena.

“Sala de espera. Mi padre evita mirar el informe médico. Yo quiero que lo abra.”

Después: la escena (todo junto).

En la sala de espera, el aire huele a gel hidroalcohólico y a café recalentado. En una esquina, una máquina expendedora traga monedas con paciencia. Mi padre sostiene el sobre del informe doblado por una esquina. Lo aprieta y lo suelta, como si probara la temperatura de algo que quema. No mira el nombre impreso. No mira nada, en realidad: fija los ojos en la pantalla de la tele, donde alguien ríe sin sonido. Yo me inclino un poco hacia él. Alargo la mano hacia el sobre, despacio, como si fuera un objeto compartido. —Ábrelo —digo. Mi padre no se aparta del todo; solo mueve el sobre un palmo, lo suficiente para que mi mano se quede en el aire. —Luego. Lo dice con una calma rara, como quien intenta domesticar el tiempo. En la fila del mostrador, una mujer tose dentro de la mascarilla. A alguien se le cae una moneda y rueda por el suelo hasta chocarse con una pata de silla. —¿Cuándo es “luego”? —pregunto. Mi padre me mira por fin, pero no mira el sobre. Me mira a mí, como si yo fuera el papel. Después, sin prisa, mete el sobre dentro del abrigo y se abrocha. El gesto es sencillo, casi educado. A mí me deja la mano vacía, y una frase que no sé dónde guardar.

5) Checklist rápida

  • ✅ ¿Hay 1 detalle sensorial que ancle el lugar?
  • ✅ ¿Existe 1 objeto que concentre el conflicto?
  • ✅ ¿Hay 1 gesto que sustituya una emoción nombrada?
  • ✅ ¿El deseo del personaje es acción (mano, paso, mirada)?
  • ✅ ¿Hay resistencia (un freno pequeño pero claro)?
  • ✅ ¿El diálogo es corto y hace daño (pospone, evita, niega)?
  • ✅ ¿La escena termina con un cambio (algo se guarda, se cierra o se pierde)?

6) Conclusión

Resumen: Un apunte es intención. Una escena es intención + cosas visibles + fricción + un cambio final. Si tu texto suena a “resumen”, no le eches más explicación: dale un objeto, un gesto y una resistencia.

Regla final: no escribas “la emoción”; escribe lo que la emoción hace con las manos.

(Opcional) Plantilla lista para copiar

TÍTULO DE LA ESCENA: APUNTE (2–3 líneas): LUGAR (1 detalle sensorial): OBJETO (qué lo delata: doblado, manchado, roto…): GESTO (acción repetida / micro-movimiento): DESEO (en forma de acción: me inclino / alargo la mano…): FRENO (cómo dice “no” sin decirlo): DIÁLOGO (2 líneas): PRESIÓN DEL ENTORNO (1 detalle mínimo): CAMBIO FINAL (qué se guarda / se pierde / se decide): REVISIÓN (¿se puede filmar cada párrafo?):

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#procesos

Soneto alejandrino

Hay montes que no se suben: se escuchan. El Urbión es uno de esos lugares donde el aire parece recordar nombres antiguos y el paisaje habla en voz baja, como si no quisiera romper el hielo. En este soneto alejandrino, José Luis Ibárzabal trenza nieve, nacimiento de río y memoria — y deja que el verso haga lo que mejor sabe: señalar, sin explicar del todo.

“Oda al URBION (soneto alejandrino)

Allí donde las nieves lloran en lágrimas de estío, Y el Duero, aún niño, recoge en su pañuelo. Recuenco oculto que encontrar es desvelo. Lecho de nubes, crestas heladas, donde soñé contigo...

Mirando al horizonte contemplarás un nido De modestas montañas más allá del estero, De mí Castilla llana, la que recorre el Duero. Destaca entre esas cumbres redondas cual colmillo

La silueta esbelta de un monte allá perdido, Al que antiguos poetas a su magia cantaron, Con versos de Machado, de Bécquer y de Ovidio...

Atalaya de Soria y del Cid su delirio Por Calatañazor, donde cayó Almanzor sitiado ...Y allá arriba el Urbion desafiando al frío....”

(Poema reproducido con el texto facilitado por el autor.)

Paisaje de montaña: (Urbión)
Laguna Negra en otoño.
Créditos © 2026 José Luis Ibárzabal
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#autorjoseluisibarzabal

¿Sientes que tu capítulo “dice lo mismo dos veces”, que el ritmo se frena o que cada frase llega con rebozado? Hoy tienes un proceso simple para podar sin perder voz: menos palabras, más impacto. La idea no es encoger: es concentrar.


1) Qué es / Idea central

Definición: la “reescritura con bisturí” es una segunda pasada con intención de compactar: quitar redundancia, afilar verbos, eliminar explicaciones innecesarias y dejar solo lo que aporta sentido, emoción o ritmo.

Regla de oro: si una frase no añade información nueva, emoción o tensión, se corta o se fusiona.

2) Cuándo usarlo (y cuándo no)

  • Úsalo si… tu texto suena inflado (adverbios, rodeos, aclaraciones) y el ritmo se queda sin aire.
  • Úsalo si… la escena ya funciona, pero quieres que golpee más fuerte: misma intención, menos grasa.
  • Evítalo si… estás en primer borrador exploratorio: primero descubre la escena; después, afilas.

3) Proceso paso a paso

Paso 1 — Preparación

Antes de cortar, define el juego. Si no marcas objetivo y “lo intocable”, podas a ciegas.

  • Duplica el texto (para cortar sin miedo) y anota el recuento de palabras.
  • Marca el objetivo: 10–15% menos. Ej.: si tienes 1.000 palabras, tu meta son 850–900.
  • Protege 3 cosas (por escrito): el giro de escena, la emoción central y el detalle más visual.

Paso 2 — Ejecución

Haz tres pasadas rápidas. No “corrijas bonito”: corta con criterio. Piensa en bisturí, no en maquillaje.

Pasada A — Corte fácil (lo que casi siempre sobra)

  • Intensificadores: muy, realmente, bastante, sinceramente, de alguna manera…
  • Perífrasis flojas: empezó a, comenzó a, se puso a, pasó a… → verbo directo.
  • Repeticiones: si lo has dicho con una imagen, no lo repitas con una explicación.

Pasada B — Verbo fuerte (menos palabras, más acción)

  • Cambia “hacer / haber / tener” por verbos específicos o por una acción visible.
  • Quita muletas tipo “en ese momento”, “de hecho”, “la verdad es que” si no cambian nada.
  • Activa la frase: lo que puede moverse, que se mueva.

Pasada C — Confianza (corta la explicación)

  • Si la emoción ya está en el gesto, borra el rótulo emocional.
  • Si el lector puede deducirlo, no lo subrayes.

Señal de que vas bien: el texto suena más rápido, más nítido… y no pierdes la escena en la cabeza al leer.

Paso 3 — Revisión

Ahora comprueba que el corte no ha roto la columna vertebral: lógica, transiciones y respiración.

  • Lee en voz alta: donde tropiezas, suele haber exceso o falta de enlace.
  • Continuidad: quién hace qué, cuándo cambia el foco, qué información es imprescindible.
  • Ajuste de ritmo: a veces no es cortar más, sino mover una frase al lugar correcto.

Error típico: recortar conectores y dejar saltos bruscos. Si pasa, añade una frase corta de puente (no un párrafo nuevo).

4) Ejemplo aplicado

Antes:

“Realmente estaba muy cansado y, sinceramente, no tenía ganas de seguir. De alguna manera, sentía que todo le salía mal y que no iba a conseguirlo. Empezó a darse cuenta de que tal vez debería rendirse.”

Después:

“Arrastró los pies. El cuerpo ya iba por inercia. Todo parecía torcerse. La idea de rendirse le rozó la nuca.”

Qué cambió: se eliminaron intensificadores y rodeos, se sustituyó la explicación por imagen, y se dejó una frase final que sugiere sin subrayar.

5) Checklist rápida

  • ✅ ¿Cada frase aporta algo nuevo (dato, emoción, tensión o ritmo)?
  • ✅ ¿He cambiado perífrasis por verbos directos?
  • ✅ ¿He eliminado intensificadores y muletillas sin función?
  • ✅ ¿He cortado explicaciones que repiten una imagen ya clara?
  • ✅ ¿La escena se entiende igual al leerla en voz alta?

6) Conclusión

Resumen: la reescritura con bisturí no acorta por deporte: concentra. Quitando redundancia y explicación, tu voz se oye mejor y el ritmo gana tensión.

Regla final: corta lo que insiste; deja lo que empuja.

(Opcional) Plantilla lista para copiar

TEXTO (recuento inicial): ______ palabras OBJETIVO DE CORTE (10–15%): ______ palabras

PROTEJO (3 cosas): 1) Giro de escena: 2) Emoción central: 3) Detalle visual:

PASADA A — CORTE FÁCIL: – intensificadores que sobran: – muletillas / rodeos: – repeticiones:

PASADA B — VERBO FUERTE: – perífrasis → verbo directo: – frase pasiva → activa:

PASADA C — CONFÍA: – explicaciones que puedo borrar: – emociones nombradas que puedo mostrar:

REVISIÓN: – ¿hay saltos de lógica? – ¿suena bien en voz alta? – ¿qué frase puente mínima necesito (si hace falta)?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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