Juanma escribe

Descripción del desafío

Este reto parte de la anécdota popular: Kafka se cruza con una niña que llora porque ha perdido su muñeca, le asegura que “se ha ido de viaje” y promete traer una carta “escrita por la muñeca”. Al día siguiente vuelve al parque con la carta, y así durante varias semanas, sosteniendo la ficción hasta encontrar un final que no rompa el hechizo.

Como esas cartas no se han conservado y no ha sido posible recuperar el rastro de la niña ni del texto, el episodio ha quedado abierto y fértil: muchos autores han imaginado contenidos posibles para esas cartas y han propuesto desenlaces distintos, precisamente porque el hueco invita a completarlo con literatura.

El reto: escribe la carta “de mañana” que, por el giro del relato, no podrá llegar hasta que la niña sea adulta. La carta debe traer maravillas del futuro, sí, pero sobre todo debe traer prueba: la confirmación de que aquel banco, aquel llanto y aquella historia existieron.

Lecturas de referencia: UNED · Cultura Inquieta · Cervantes Virtual

El texto

El escritor durmió mal aquella noche, peor que otras. A los habituales ataques de tos se le sumó la excitación: iba a entregarle a Lilí la que sería la última carta de Marlene. Se levantó temprano. Se abrochó el abrigo y salió a la calle. En el parque se repitió el ritual de las casi veinte cartas previas: el sobre agitado en alto al ver a la niña acercarse, las manos pequeñas y ansiosas arrancándoselas, la petición de siempre: —¿Me la lees?. El escritor humedeció los labios. Le costó empezar. “Querida Lilí: Llevo muchos días contándote mis aventuras en el mundo de los muñecos. Te hablé de como conocí a otro muñeco de madera. Te conté que cada vez que decía una mentira le crecía la nariz. De de un soldado de plomo al que le faltaba una pierna y que estaba enamorado de un bailarina de porcelana que daba vueltas. De la triste historia del estudiante que se enamoró de Olimpia una muñeca tan perfecta que parecía una persona. Hoy me he encontrado con un señor muy peculiar. Dice que es Barón, y cuando lo dice lo pronuncia como si se pusiera un sombrero invisible. Se llama Barón de Münchhausen. Sé que ese nombre suena a cuento, pero él habla como hablan los cuentos cuando quieren que los creas: despacio, mirándote a los ojos, sin pedirte permiso para lo imposible. El Barón me ha prometido un gran viaje al futuro. “¿Al futuro?”, le pregunté. Y él se rió con una risa que parecía una cuerda tensándose para saltar. Me dijo que allí hay cosas maravillosas que todavía no tienen sitio en tu mundo: luces frías, cartas que corren más que los pies, ventanas que guardan voces. Dijo también que las personas parecen muy seguras por fuera… pero que por dentro siguen necesitando lo mismo que tú necesitas ahora: que alguien les diga “no pasa nada, estoy aquí”. Yo pensé en ti enseguida. Te escribiré mañana, como llevo haciendo desde que me fui, hace ya casi tres semanas. Pero tengo que contarte un secreto: para mí, mañana será un día del futuro. El Barón dice que hay viajes que se hacen con las piernas y viajes que se hacen con el tiempo. Y que cuando una cosa viaja con el tiempo, el calendario se vuelve como una escalera larguísima: tú empiezas a subirla ahora, pero yo ya estaré más arriba cuando escriba. Por eso, aunque yo te escriba en mi mañana, esa carta no podrá llegar a tu mañana. Las cartas —me explicó el Barón— saben viajar por el espacio (cruzar calles, ciudades, mares), pero no saben viajar por el tiempo. No pueden saltar años como si fueran charcos. Tienen que esperar, igual que esperan las semillas bajo la tierra. Así que te llegará cuando tú también hayas hecho tu propio viaje en el tiempo: cuando seas adulta. Yo sé que suena triste. Pero no lo es del todo. Te lo prometo. Porque cuando esa carta llegue, traerá consigo las maravillas que yo haya visto. Y también traerá algo más importante: la prueba de que el día de hoy fue real, de que este banco existió, de que tu llanto no se perdió en el aire, que alguien lo recogió, y de que yo no fui solo una cosa extraviada, sino una historia que decidió seguir andando. Para que reconozcas mi carta cuando por fin te encuentre, guarda una cosa pequeña de hoy. Lo que tú quieras: una hoja del parque, una cinta, un botón, una piedrecita lisa. Guárdala donde guardas los secretos buenos. Cuando la carta llegue, esa cosa y tú se mirarán y sabrán: “ah, sí… era verdad”. Ahora tengo que despedirme. No como se despiden los objetos que desaparecen, sino como se despiden las personas que se prometen volver a hablar, aunque sea desde muy lejos. Si alguna vez te parece que me he ido demasiado, acuérdate de esto: no me he ido de ti. Me he ido hacia un sitio desde el que podré contarte más. Te dejo un abrazo pequeño, de esos que caben en un bolsillo y no se rompen.

Marlene, tu muñeca viajera.

P. D.: Si al leer esto ya eres mayor, por favor, no te rías de tu antigua tristeza. Fue grande porque tú eras pequeña. Y eso es exactamente lo que la hacía importante.”

El escritor vio un destello de alegría en la niña mientras se iba, como los otros días, abrazando la carta. La vio alejarse. La vio crecer. Convertirse en una hermosa joven de mirada noble. La vio, ya mujer, con una niña en la cuna mientras le leía las cartas que una vez le escribió su muñeca. Una tos seca le volvió a la realidad. Se llevó el pañuelo a la boca, lo separó y vio la sangre. Cada vez mas densa y oscura. Y el escritor supo que ya no le quedaba mucho tiempo.

Reflexiones sobre el desafío

Mi principal objetivo era crear una despedida sin que se rompa el hechizo. Que la niña (Lilí) no sintiera que estaba leyendo una despedida
sino una promesa: que había otra carta esperándola en algún lugar del porvenir. Pero esa carta no es solo papel retrasado; es su madurez.

Quería que llegara “cuando sea adulta”: cuando ya sea capaz de mirar atrás y entender que todo aquello fue una fantasía —sí—, pero una fantasía verdadera en lo importante. Que entonces, y solo entonces, caiga la revelación completa: que un desconocido se tomó en serio su sufrimiento, lo trató como algo digno de cuidado, y le construyó un puente de palabras para atravesar la pérdida.

Esta anécdota es una fuente de relatos. Abro un tag para ir publicando las otras cartas de la muñeca. (un tag es un compromiso de continuidad)

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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Esto significa que puede ser compartida, copiada, adaptada y distribuida en cualquier medio o formato, incluso con fines comerciales, siempre que se dé el crédito adecuado al autor.

#desafios #kafkaylamuñeca

¿Sientes que tu capítulo “dice lo mismo dos veces”, que el ritmo se frena o que cada frase llega con rebozado? Hoy tienes un proceso simple para podar sin perder voz: menos palabras, más impacto. La idea no es encoger: es concentrar.


1) Qué es / Idea central

Definición: la “reescritura con bisturí” es una segunda pasada con intención de compactar: quitar redundancia, afilar verbos, eliminar explicaciones innecesarias y dejar solo lo que aporta sentido, emoción o ritmo.

Regla de oro: si una frase no añade información nueva, emoción o tensión, se corta o se fusiona.

2) Cuándo usarlo (y cuándo no)

  • Úsalo si… tu texto suena inflado (adverbios, rodeos, aclaraciones) y el ritmo se queda sin aire.
  • Úsalo si… la escena ya funciona, pero quieres que golpee más fuerte: misma intención, menos grasa.
  • Evítalo si… estás en primer borrador exploratorio: primero descubre la escena; después, afilas.

3) Proceso paso a paso

Paso 1 — Preparación

Antes de cortar, define el juego. Si no marcas objetivo y “lo intocable”, podas a ciegas.

  • Duplica el texto (para cortar sin miedo) y anota el recuento de palabras.
  • Marca el objetivo: 10–15% menos. Ej.: si tienes 1.000 palabras, tu meta son 850–900.
  • Protege 3 cosas (por escrito): el giro de escena, la emoción central y el detalle más visual.

Paso 2 — Ejecución

Haz tres pasadas rápidas. No “corrijas bonito”: corta con criterio. Piensa en bisturí, no en maquillaje.

Pasada A — Corte fácil (lo que casi siempre sobra)

  • Intensificadores: muy, realmente, bastante, sinceramente, de alguna manera…
  • Perífrasis flojas: empezó a, comenzó a, se puso a, pasó a… → verbo directo.
  • Repeticiones: si lo has dicho con una imagen, no lo repitas con una explicación.

Pasada B — Verbo fuerte (menos palabras, más acción)

  • Cambia “hacer / haber / tener” por verbos específicos o por una acción visible.
  • Quita muletas tipo “en ese momento”, “de hecho”, “la verdad es que” si no cambian nada.
  • Activa la frase: lo que puede moverse, que se mueva.

Pasada C — Confianza (corta la explicación)

  • Si la emoción ya está en el gesto, borra el rótulo emocional.
  • Si el lector puede deducirlo, no lo subrayes.

Señal de que vas bien: el texto suena más rápido, más nítido… y no pierdes la escena en la cabeza al leer.

Paso 3 — Revisión

Ahora comprueba que el corte no ha roto la columna vertebral: lógica, transiciones y respiración.

  • Lee en voz alta: donde tropiezas, suele haber exceso o falta de enlace.
  • Continuidad: quién hace qué, cuándo cambia el foco, qué información es imprescindible.
  • Ajuste de ritmo: a veces no es cortar más, sino mover una frase al lugar correcto.

Error típico: recortar conectores y dejar saltos bruscos. Si pasa, añade una frase corta de puente (no un párrafo nuevo).

4) Ejemplo aplicado

Antes:

“Realmente estaba muy cansado y, sinceramente, no tenía ganas de seguir. De alguna manera, sentía que todo le salía mal y que no iba a conseguirlo. Empezó a darse cuenta de que tal vez debería rendirse.”

Después:

“Arrastró los pies. El cuerpo ya iba por inercia. Todo parecía torcerse. La idea de rendirse le rozó la nuca.”

Qué cambió: se eliminaron intensificadores y rodeos, se sustituyó la explicación por imagen, y se dejó una frase final que sugiere sin subrayar.

5) Checklist rápida

  • ✅ ¿Cada frase aporta algo nuevo (dato, emoción, tensión o ritmo)?
  • ✅ ¿He cambiado perífrasis por verbos directos?
  • ✅ ¿He eliminado intensificadores y muletillas sin función?
  • ✅ ¿He cortado explicaciones que repiten una imagen ya clara?
  • ✅ ¿La escena se entiende igual al leerla en voz alta?

6) Conclusión

Resumen: la reescritura con bisturí no acorta por deporte: concentra. Quitando redundancia y explicación, tu voz se oye mejor y el ritmo gana tensión.

Regla final: corta lo que insiste; deja lo que empuja.

(Opcional) Plantilla lista para copiar

TEXTO (recuento inicial): ______ palabras OBJETIVO DE CORTE (10–15%): ______ palabras

PROTEJO (3 cosas): 1) Giro de escena: 2) Emoción central: 3) Detalle visual:

PASADA A — CORTE FÁCIL: – intensificadores que sobran: – muletillas / rodeos: – repeticiones:

PASADA B — VERBO FUERTE: – perífrasis → verbo directo: – frase pasiva → activa:

PASADA C — CONFÍA: – explicaciones que puedo borrar: – emociones nombradas que puedo mostrar:

REVISIÓN: – ¿hay saltos de lógica? – ¿suena bien en voz alta? – ¿qué frase puente mínima necesito (si hace falta)?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#procesos

Hay inviernos que no se miden por días, sino por señales: la luna llena, los santos del calendario, la poda en manos curtidas, el animal que se inquieta antes de que cambie la luz. Este poema de José Luis Ibarzábal es un almanaque de pueblo: te lo pone delante para que lo veas (y casi lo huelas).


Dos lunas tiene el invierno Que brillan más que un lucero Y entre luna y luna santos Que inspiran al refranero Y marcan podas e injertos Del fresno, la higuera, el sauce El manzano y el cerezo En manos de recios viejos De pelo en el entrecejo Poco cultos pero sabios Me cago en Dios en los labios Cuando llegan las heladas Y la nieve de otros tiempos Cae medio metro en el pueblo Y no tienen pa comer Las ovejas y las vacas... Ya se acaba el mes de enero Y hay luna llena en el cielo Dentro de dos días sabremos Sí la Candelaria plora Pues como dice el refrán El invierno estará fora Atrás les queda el recuerdo De las noches navideñas Ya las aves ponen huevos Y por San Blas la cigüeña Ahora ya no la veremos Por San Antón baila el perro Pues es su santo patrón Ése día no comen pan Un puñado de garbanzos Con tocino y poca sal Pués cómo dice el refrán: "Por dinero baila el can Y por pan si se lo dan" Mientras sin embargo el gato Busca gatas todo el rato Maullidos por los tejados Ojos claros relucientes Pues el felino presiente Su función reproductora En el ocaso y la aurora Le verás re-gateando... Dicen que pronto en febrero Buscará la sombra el perro Del huevo sale el jilguero Mientras incuba su huevo Todo buitre carroñero Las grullas barruntan ya Que la primavera asoma Invernando por Angola Listas pa un largo viaje No tienen ni rey ni paje Van ligeras de equipaje Vuelan camino de Roma Por San Valentín se asoma Ese santo casadero Que se presenta soltero Rubio, alto y juvenil Cuando las niñas son mozas Van como las mariposas Buscando un amor sincero Y un noviazgo duradero Para casarse en abril Eso me contó una vieja Guardando el luto a su novio Lo embarcaron pa Melilla Hacia el barranco del lobo Le prometieron el mar Rancho caliente y judías Con rabas de calamar Y dos copas de cazalla Con suizo y mantequilla Para buen desayunar Dejo su ilusión y vida En las tierras de ultramar Mientras la abuela rezaba El rosario noche día Y en la capilla del pueblo Ponía una vela a María La trajeron su guerrera con una triste medalla Del arma de infantería No de la virgen de África Y que al reverso ponía Murió por Dios y la patria Pero dio su vida a cambio Por salvar el patrimonio De aquel rey de las Españas ... Ya se ven las chirigotas Las mascaras y señuelos Del carnaval de Febrero En Castilla manda el clero En Cataluña el dinero Y en los bares de Calanda Los maños bailan la jota Y al son de las castañuelas En Cádiz las chirigotas Y así trascurre febrero Entre una y otra luna Son solo cuatro semanas Siete noches cada una Y si es bisiesto más una Luna llena de febrero Coincide con la dé Enero Al final de la medida pues justo cuatro semanas Tiene la luna de vida...

Noche de invierno en un pueblo nevado; dos hombres mayores podan un árbol, casas con luz cálida al fondo.

#autorjoseluisibarzabal #poemas

Entrenamos economía, subtexto y un final con doble lectura: una sola palabra que deja eco.

Descripción del desafío

Consigna: Construir un microrrelato con la palabra recompensa. No basta con “meterla”: haz que cambie el sentido del texto y que el cierre deje una duda viva.

Límites:

  • Máx. 120 palabras
  • 1–3 párrafos (sin explicaciones)
  • Incluye la palabra exacta: recompensa
  • Final ambiguo (dos interpretaciones posibles)

Objetivo técnico: subtexto + ambigüedad controlada + imagen potente (mostrar, no narrar).

Relato surgido del desafío

La metralla le arrancó medio rostro, pero aún respiraba.

Su capitán le susurró al oído: “Aguanta, muchacho. Hay recompensa para los valientes.”

Murió antes de entender si hablaba de gloria o de dinero.

Reflexiones sobre mi relato

Lo que funciona: la primera frase abre con una imagen física brutal (impacto inmediato), y la palabra recompensa llega cargada de promesa… o de manipulación. El cierre no “explica”: deja al lector trabajando.

La clave técnica: la ambigüedad está anclada a un único punto: ¿qué significa “recompensa” en guerra cuando quien la promete tiene poder sobre ti?

Notas de revisión (opcional)

Checklist rápido (para tu propia versión):

  • ¿La palabra recompensa “pesa” en la escena (no es decorativa)?
  • ¿Hay una imagen concreta (gesto, objeto, herida, sonido) que haga real el momento?
  • ¿El final abre dos lecturas sin que ninguna sea “la correcta”?
  • ¿Quitaste toda frase que explique lo que el lector ya puede inferir?

Si lo escribes, pégalo en comentarios y dime: ¿qué interpretación quieres que duela más?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#desafios

Estamos en el invierno y José Luis Ibárzabal nos cuenta sus sueños
Sueños de invierno — imagen 1
Invierno, crudo invierno Viento del norte corta la piel, hiela la sangre de los mendigos y de los pobres Aullar de lobos en el horizonte… En los rincones de la espesura allá en el bosque se para el agua no suena el viento allí está el pájaro acurrucado Blanco silencio….
Sueños de invierno — imagen 2
Si alguna vez no me encontraras, Si yo me pierdo... Si de esta vida yo me retiro O de tu mundo, desaparezco…
Sueños de invierno — imagen 3
Búscame allí Donde en invierno se para el tiempo Donde yo solo libre me siento
Sueños de invierno — imagen 4
Busca en la magia de mi locura
Sueños de invierno — imagen 5
No entre los muros de los conventos… Corta es la vida Largo el invierno…

#autorjoseluisibarzabal

Del “informe” a la escena: cómo depuré un párrafo para pasar de narrar a mostrar

Vamos a ver un proceso real de cambio de “narrar” a “mostrar” (show don’t tell) a partir de un fragmento de la novela que estoy escribiendo. La idea es simple: convertir un resumen (“pasaron dos semanas”, “hubo más redadas”) en una imagen que el lector pueda ver y sentir.


1) Qué es / Idea central

Definición:

Narrar hace un resumen (“en ese tiempo hubo más redadas”).

Mostrar construye una prueba sensorial: objetos, acciones y consecuencias que permiten al lector deducir lo mismo sin que se lo expliques.

Regla de oro: cada frase-resumen debe convertirse en objeto + acción + consecuencia.

2) Cuándo usarlo (y cuándo no)

  • Úsalo cuando la idea es importante emocionalmente y quieres que el lector lo experimente.
  • Úsalo cuando quieres que el lector saque conclusiones de una escena sin explicar demasiado.

3) El material de partida

En la primera redacción, donde primaba más el desarrollo de la idea que el estilo, escribí esto:

“Habían pasado dos semanas desde la cena y casi un mes desde el incidente con Krüger en las escaleras del ayuntamiento. Dos semanas desde que ella, sin comprometerse del todo, había dicho que “haría lo posible”. En ese tiempo, Krüger se había soltado. Más redadas, más cadáveres en zanjas rurales, más informes con cifras que iban en la dirección equivocada.”

Objetivo: convertir esa narración en una imagen.

4) Mapa del párrafo (antes de tocar una palabra)

Antes de reescribir, separé lo que el texto “está contando”:

  • Narración temporal: han transcurrido dos semanas.
  • Núcleo: en ese periodo se incrementa la violencia: redadas, ejecuciones, fosas comunes.
  • Contexto: incidente en el ayuntamiento + compromiso (“haría lo posible”).

Este mapa decide tu dirección: si no sabes qué es núcleo y qué es contexto, “mostrar” se vuelve decoración.

5) Proceso de depuración (paso a paso)

Paso 1 — Recortar el contexto que el lector ya sabe

Dentro de la narración completa, el lector ya conoce el incidente y el compromiso. Aquí solo sirven para fijar el inicio del periodo (“dos semanas”). Así que los eliminé de este párrafo para que la escena no se quede en “recordatorio”.

Decisión: me quedo con tiempo + escalada + violencia, sin explicar el “por qué” en este punto.

Paso 2 — Sustituir el dato temporal por una señal física

El tiempo se puede marcar con señales que entren por los sentidos:

— Los cubos estaban llenos de basura y algunas bolsas estaban fuera. (Varios días.) — Recordaba los árboles cargados de fruta y ahora sin hojas. (Del otoño a la primavera sin decirlo.)

En este caso, mi escena tenía un aliado perfecto: tierra removida. Así que busqué una señal meteorológica para medir el intervalo entre “cuando se cavó” y “ahora”.

Decisión: usar la lluvia como reloj: si llovió y aun así se distinguen los montículos, la alteración es reciente.

Paso 3 — Convertir “fosas” en una imagen inequívoca

La narración hablaba de ejecuciones y fosas comunes. Una fosa encaja orgánicamente con “tierra removida”, pero necesitaba que el lector entendiera qué hay ahí sin que yo lo declarase.

Decisión: rodear la zona con ropa y zapatos abandonados. Es una prueba muda: el lector completa lo que falta.

Paso 4 — Evitar que sea “solo descripción”: añadir un gesto humano

Mostrar no es enumerar detalles. Necesitas una reacción que cargue el significado.

Decisión: Hanna se detiene, mira y se santigua. Ese gesto vuelve la escena dramática sin explicarla.

Paso 5 — Dejar latente “Krüger se había soltado” sin decirlo

Un matiz que quise mantener en subtexto: la sensación de urgencia y descontrol que encaja con “Krüger se había soltado”.

Decisión: la ropa y los zapatos abandonados sugieren prisa, violencia y falta de control. No lo afirmo: lo dejo respirando en el borde de la imagen.

6) Resultado: el párrafo ya “se ve”

La narración quedó así:

“Atravesaron un claro. Cerca había una zona de tierra removida. Las lluvias de la última semana habían suavizado la alteración del terreno pero todavía era posible distinguir los montículos de tierra arrojados con las palas. Prendas arrugadas y zapatos completaban ese paisaje. Hanna avanzaba a su lado, en silencio. Se detuvo un momento mirando esa zona y se santiguó.”

7) Checklist rápida para transformar “narrar” en “mostrar”

  • ¿Qué parte es núcleo y qué parte es contexto redundante?
  • ¿El tiempo es un dato… o una huella sensorial (clima, rutina, desgaste)?
  • ¿La violencia se expresa como etiqueta (“más”)… o como repetición / restos / consecuencias?
  • ¿Hay un gesto humano que convierta la imagen en escena?
  • ¿Has dejado un subtexto latente sin explicarlo (“se había soltado”)?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#procesos

Metaficción: cuando un personaje intenta escapar del propio texto, ¿quién manda de verdad?

Descripción del desafío

Consigna:

Escribir un relato que contenga esta frase: "Y salió de la habitación. Y de la historia".

Límites (sugeridos):

  • Extensión sugerida: 600–1200 palabras
  • POV: libre (elige el que sostenga mejor la extrañeza)
  • Incluye la frase obligatoria exactamente, sin cambios
  • Opcional: úsala como cierre para que funcione como “corte a negro”

Relato surgido del desafío

—¿Quién eres tú? —preguntó el Director, apenas alzó la vista del libreto.

—No lo sé aún —respondió el recién llegado.

En el escenario, seis personajes discutían con vehemencia su destino: uno acusaba, el otro lloraba, aquel renegaba. Voces tejidas con angustia que buscaban un sentido a su existencia.

Pero él, el séptimo, no decía mucho. Se mantenía al margen, como quien duda de su propio papel.

—¿No vienes con ellos? —insistió el Director, irritado.

—No. Ellos tienen historia. Yo solo tengo conciencia.

La sala quedó en silencio. Los demás personajes se miraron entre sí con desconcierto; nadie se había fijo en él.

Era alto, delgado, pero poco definido, como si no estuviera acabado del todo.

No tenía nombre.

No tenía papel asignado. No lloraba, no gritaba. Solo pensaba. Y eso incomodaba a todos.

—Mira —le dijo uno de los personajes—. Si no estás dispuesto a sufrir con nosotros, no tienes derecho a existir aquí.

El séptimo personaje la observó con compasión. Luego miró al Director.

—¿Y si yo no quiero ser escrito?

Las luces temblaron, como si la pregunta hubiera trastornado el equilibrio de la escena.

—No puedes irte —musitó el Director—. Si estás aquí, es porque alguien te pensó. Aunque sea un borrador.

—¿Y si sólo fui una duda?

Nadie respondió.

Entonces, el personaje número siete caminó hasta el fondo del escenario. Allí, una puerta de la escenografía parecía más real que todo lo demás.

— No ser parte de esta obra… también es una forma de existir.

Giró el picaporte. Miró una última vez hacia los demás, todos congelados en su drama eterno, condenados a repetir cada línea mientras alguien los recordara.

Y salió de la habitación.

Y de la historia.

Escena en penumbra: un director en primer plano observa a varios personajes sobre un escenario

Reflexiones sobre mi relato

Mi primer impulso fue irme a la Historia con mayúscula: grandes acontecimientos, un “salir” épico, un giro de época. Pero, tras varias vueltas, nada terminaba de encajar con una frase tan breve y tan cortante.

Así que bajé a la historia con minúscula: una habitación, un recinto, una despedida. La idea inicial era simple: alguien sale y, con eso, se rompe una relación. Pero el artículo me descolocó: “salió de la historia” no suena íntimo; suena absoluto. No habla de “su” historia, sino de “la historia” como sistema.

Y ahí apareció la solución: solo un personaje puede salir de la historia… porque su existencia depende de estar dentro de un relato. Si sale, deja de ser recordado, deja de ser leído, deja de repetirse.

Enseguida me llevó a pensar en esos personajes que discuten con su creador, que reclaman un destino propio: la estela de Pirandello estaba ahí, inevitable. Entonces llegó el Séptimo: no viene con drama, viene con conciencia. Y en un escenario, pensar —no actuar— es la verdadera rebeldía.

Notas de revisión (opcional)

Ideas por si escribes tu versión: – Presenta “la habitación” como algo concreto (una cama, un foco, un olor) antes de abrir la puerta metafórica. – Haz que la frase obligatoria funcione como cierre: que sea un gesto, no una explicación. – Da una pista física de la ruptura del guion: luces que tiemblan, utilería que “miente”, silencio que pesa. – Cierra con una consecuencia: ¿qué pierde (o gana) el mundo cuando alguien sale de la historia?

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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#desafios

Noviembre llega con su luz antigua: la que cae igual sobre las flores de los muertos y sobre la cuna de un recién nacido. En este poema, la sierra respira despacio: un lobo sube a la cumbre, unas abuelas rezan, un pastor aviva la lumbre. Todo ocurre bajo la misma luna: la que ilumina, la que esconde… y la que nos recuerda que la vida sigue.

Y Jóse Luis Ibárzabal nos lo describe en un poema

LUNA LLENA DE NOVIEMBRE

Llega noviembre y su Luna Los muertos ya tienen flores Un bebé llora en su cuna Será el fulgor de ésa Luna La luz de almas anteriores?

Hay un lobo solitario Que sube hacia el Calvitero Vendrán nieves por enero Barruntan en Candelario En la iglesia hay cuatro viejas Que están rezando el rosario

La vida sigue y la luna Desde tiempo inmemorial Hay noches que nos alumbra Otras se esconde en penumbra En eterno calendario

El lobo aúlla en la cumbre Hay un pastor en un chozo Que hasta hace poco era mozo Y se calienta en la lumbre.

Lobos, pastores, abuelas... Rapaces y almas en pena Todos con la luna llena Tienen la misma costumbre

Viejos amores reviven Cuando la luna refleja Su luz, como una madeja Y mientras, la vida sigue

La vieja que en paz descanse El pastor con sus ovejas En ése mismo declive Del que nace Del que vive Del que aúlla Del que reza Del que arrulla Del que muere Su último aliento y bosteza Y va pasando la vida ... Así es la naturaleza

#autorJoseLuisIbarzabal

¿Tu idea pide un golpe rápido o un viaje largo? En este post vas a aprender a distinguir cuento y novela desde lo que de verdad importa al escribir: la promesa al lector, el motor narrativo y cómo revisar tu borrador para que no se quede “a medio formato”.


1) Qué es / Idea central

Definición: el cuento es precisión: busca un impacto concentrado (una revelación, una ironía, un giro moral, una emoción nítida). La novela es acumulación: construye convivencia (mundo, voz, relaciones) y paga con capas, matices y consecuencias a lo largo del recorrido.

Regla de oro: si tu historia vive de un instante decisivo, escribe un cuento; si vive de un proceso (y sus consecuencias), escribe una novela.

2) Cuándo usarlo (y cuándo no)

  • Elige cuento si… hay una pregunta dominante que aprieta (un secreto, una decisión, una trampa moral) y todo puede empujar hacia un mismo efecto.
  • Elige novela si… necesitas un ecosistema de tensiones: relaciones que cambian, objetivos que se reformulan, consecuencias que se encadenan y personajes que evolucionan con el tiempo.
  • Evita el “formato híbrido por accidente” si… tu cuento se llena de escenas bonitas pero prescindibles, o tu novela se queda en una sola situación sin profundidad ni transformación.

3) Proceso paso a paso

Paso 1 — Preparación

Antes de escribir, diagnostica tu idea. No es teoría: es una forma de ahorrar páginas (o de evitar recortar lo que hacía falta).

  • Pregunta central: ¿puedes formularla en una frase?
  • Tipo de cambio: ¿el personaje cambia de golpe (instante) o por etapas (proceso)?
  • Necesidad de subtramas: ¿la historia respira mejor con varias líneas de tensión?

Paso 2 — Ejecución

Escribe según la promesa del formato (y no al revés).

Si es cuento: diseña una sola tensión principal y ordénalo todo para que crezca: cada escena sube la presión o cambia el sentido de lo anterior.

Si es novela: define una trama central y dos o tres “cuerdas” que la acompañen (relaciones, objetivos secundarios, conflicto interno). Piensa en consecuencias: lo que pasa en el capítulo 3 debe dejar huella en el 10.

Señal de que vas bien: puedes explicar tu historia sin “relleno”: en el cuento, por su impacto; en la novela, por su trayecto.

Paso 3 — Revisión

Revisa con tijera o con expansión, según el caso.

Para cuento: recorta todo lo que no aumente presión, no revele algo decisivo, no reoriente la lectura o no sostenga el tono del efecto final.

Para novela: revisa el ritmo: alterna tensión y respiración, pero haz que la pausa también construya vínculo, mundo o conflicto.

Error típico: escribir un cuento inflado (muchas escenas sin función) o una novela en miniatura (una sola idea estirada sin capas ni consecuencias).

4) Ejemplo aplicado

Antes: “Una mujer recibe cada año la misma postal sin remitente.” (Buena semilla, pero aún no decide formato.)

Después (versión cuento): la postal empuja a una decisión o destapa un secreto y el final reconfigura todo: el lector sale con un efecto claro.

Después (versión novela): la postal abre un proceso: búsqueda con etapas, encuentros, consecuencias y relaciones que se transforman. El sentido nace de la acumulación.

5) Checklist rápida

  • ✅ Puedo decir cuál es la promesa (impacto vs convivencia).
  • ✅ Sé si mando una tensión principal (cuento) o un ecosistema (novela).
  • ✅ Mis escenas tienen función: presión/revelación (cuento) o capa/consecuencia (novela).
  • ✅ El final cierra lo que prometí: efecto (cuento) o trayecto (novela).

6) Conclusión

Resumen: el cuento se construye como un mecanismo de precisión: todo empuja hacia un efecto. La novela se construye como una vida en movimiento: el sentido aparece por acumulación, evolución y consecuencias.

Regla final: no elijas por páginas: elige por promesa. Si prometes un golpe, recorta. Si prometes un viaje, añade capas.

Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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Estaba a punto de decir “Que tus sueños se cumplan en 2026”, cuando, como un rayo, le atravesó la memoria lo perversa que era esa persona. Se le heló la voz en la garganta. Respiró hondo, sonrió apenas y corrigió: —Que 2026 te traiga lo que mereces. Y al fin, pudo respirar en paz.
Créditos © 2025 Juanma Menéndez
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