Juanma escribe

procesos

Un personaje convincente no nace de una única idea, sino de la superposición de capas que se sostienen entre sí.

Propongo cinco, de fuera adentro: conducta, contexto, conflicto, contradicción y conciencia.

Trabajarlas en este orden ayuda a escribir escenas que “respiran”: el lector reconoce al personaje por lo que hace, entiende por qué actúa así, siente qué lo empuja y lo frena, descubre su grieta humana y percibe una evolución.


1) Conducta (lo visible)

Es lo primero que percibimos: modo de moverse, hablar, reaccionar. La conducta crea huellas repetibles.

Señales rápidas:

  • Verbo dominante: huir, observar, imponer, cuidar, desafiar.
  • Ritmo: ¿frases cortas como latigazos o largas y sinuosas?
  • Gesto ancla: tic físico que reaparece (morderse el labio, ajustar las gafas, contar baldosas).

2) Contexto

El contexto no es decorado: es condición. Lugar, oficio, vínculos, época; todo delimita posibilidades y abre puertas.

Mapa mínimo:

  • Lugar/época: reglas que impone.
  • Oficio/clase: qué sabe hacer, qué no puede permitirse.
  • Vínculos: quién lo sostiene y quién lo hunde.
  • Deudas: ¿qué le debe al mundo y qué le debe el mundo a él?

Presión contextual en 1 línea (pon una por escena):

“El jefe puede entrar en cualquier momento.” / “El tren no espera.” / “La vecina oye todo tras el tabique.”

3) Conflicto (lo que le empuja y lo que le frena)

Un personaje vive entre lo que quiere y lo que teme/cree.

Doble tensión:

  • Objetivo externo (medible): conseguir el ascenso, cruzar la frontera, salvar a X.
  • Carencia interna (creencia/miedo): “si cedo, me borran”, “no soy suficiente”, “control o abandono”.

4) Contradicción (lo humano)

Sin contradicción, el personaje es un eslogan. La paradoja operativa—actuando en escena—lo humaniza.

Paradojas útiles:

Valiente en público / cobarde en lo íntimo • Cuidadoso con otros / negligente consigo • Busca la verdad / miente para protegerse • Lidera / depende del reconocimiento.

Tip: decide una grieta que entre en juego hoy. No la expliques: aparece cuando hace lo opuesto a su etiqueta porque el contexto lo exige.

5) Conciencia (voz interior y evolución)

La conciencia es la capacidad de verse—torpemente, a veces—y cambiar.

Claves prácticas:

  • Voz interior: ¿cómo se narra a sí? (verbo que usa para justificarse).
  • Toma de conciencia incremental: pasos mínimos pero visibles.
  • Microcambio por escena: un gesto que cierra distinto de como abrió.

Plantilla

  • Conducta (verbo + gesto): __________
  • Contexto (presión en 1 línea): __________
  • Conflicto (objetivo / carencia): __________
  • Contradicción (grieta hoy): __________
  • Conciencia (microcambio visible): __________

#procesos #personajes #creacion

Los giros no siempre nacen de grandes revelaciones. A veces bastan tres palabras y un gesto para cambiar el rumbo. La clave: que el comportamiento visible del personaje contradiga lo que esperábamos de él y active nuevas consecuencias. Aquí tenemos tres detonantes mínimos

  1. “Devuelve las llaves”

  2. “borra el mensaje sin enviarlo”

  3. “se sienta del lado contrario de la mesa”

“Devuelve las llaves”

Qué sugiere: renuncia, cierre, traspaso del poder.

Giro conductual: el personaje rompe el plan que le convenía a corto plazo y abre una línea dramática más honesta o más peligrosa.

Conflicto nuevo: pierde acceso; si quiere volver, tendrá que pedir o asumir consecuencias.

Contradicción humana:

  1. Quien necesitaba control elige vulnerabilidad.

  2. Conciencia: microcambio visible (acepta un límite).

Usos típicos:

  1. Cierre de relación

  2. Etica que prevalece sobre conveniencia

  3. Salto de madurez.

Variante oscura: las devuelve como señuelo para que confíen; en realidad tiene otra copia. El giro muta a engaño.

“Borra el mensaje sin enviarlo”

Qué sugiere: contención, secreto, cambio de táctica.

Giro conductual: el personaje no hace lo que parecía inevitable; el silencio se vuelve acción.

Efecto dramático: Conflicto nuevo: deberá afrontar en persona lo que iba a delegar al texto; cambia el campo de batalla.

Contradicción humana: la impulsiva piensa; el frío calculador tiembla y calla.

Conciencia: microcambio: aprende a postergar la descarga, gana agencia.

Usos típicos: salva una relación que el mensaje incendiaba; pospone una guerra y fuerza un encuentro.

Variante oscura: no lo envía porque alguien está mirando. El giro abre paranoia: ¿quién controla a quién?

“Se sienta del lado contrario de la mesa”

Qué sugiere: cambio de alineamiento, negociación asimétrica, traición o alianza inesperada.

Giro conductual: sin decirlo, el personaje cambia de bando (o se muestra dispuesto a hacerlo).

Efecto dramático: Conflicto nuevo: los “opuestos” se vuelven binomio; provoca celos, sospechas o cambio de estrategia del tercero.

Contradicción humana: quien defendía la distancia acerca el cuerpo y el punto de vista.

Conciencia: microcambio de perspectiva literal → nueva mirada narrativa.

Usos típicos: reconciliación silenciosa, pacto a espaldas de un tercero, giro de poder en reuniones.

Variante dura: se sienta a ese lado… para clavar la puñalada. La proximidad no era alianza, era ejecución.

Efecto

  • ¿El gesto contradice un patrón visible establecido antes?
  • ¿Se ve la consecuencia en el mismo párrafo (no solo en la siguiente escena)?
  • ¿Cierra con un microcambio de conciencia (“hoy ya no soy exactamente el mismo”)?
  • ¿El gesto abre una nueva obligación dramática ?

#procesos

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Un buen título no nombra: hace trabajo. Abre atmósfera, promete conflicto o instala una imagen que sigue resonando después del texto.

Lo que hace un buen título

  • Focaliza: señala el ángulo, no el tema genérico.
  • Activa: da una pista de movimiento (“persiana que cede”, “llave que tiembla”).
  • Densifica: condensa una relación oculta (objeto ↔ emoción, lugar ↔ gesto).
  • Respira: deja hueco al lector (evita explicar la trama).

6 estrategias rápidas

  1. Objeto + cualidad inesperada “La llave en el congelador” → objeto cotidiano, contexto raro.

  2. Lugar + tiempo preciso “Andén 6 a las 19:03” → foco y tensión.

  3. Acción mínima “Alguien apaga la ventana” → verbo que desplaza el sentido.

  4. Contradicción contenida “Manual de despedidas breves” → ironía suave que abre tono.

  5. Metonimia (parte por el todo) “La bisagra del café” → detalle que representa una escena.

  6. Sintagma sonoro (ritmo/aliteración) “Persiana, polvo, paciencia” → cadencia que engancha.

Cómo probar un título (test de 90 segundos)

  1. Quita cualquier palabra que podría estar en un informe (generalidades).

  2. Cambia sustantivo genérico por detalle exacto.

  3. Sustituye adjetivo débil por verbo preciso (si cabe).

  4. Lee en voz alta: ¿tiene ritmo? ¿se pega?

  5. Cierra los ojos: ¿qué imagen deja? Si no ves nada, vuelve al paso 2.

Errores comunes

  • Explicarlo todo (“El día que entendí a mi padre”). Mejor sugerir: “El abrigo de agosto”.
  • Tópico literal (“Amor y pérdida”). Busca el objeto de ese amor/pérdida.
  • Exceso de ingenio: si el juego ahoga el cuento, el título manda demasiado.

Micro–ejercicios (3 minutos)

  • Reescribe el título de tu último texto con objeto + cualidad.
  • Haz una lista de 10 sin juzgar; elige el que mejor respire con el tono.
  • Pon el título antes de escribir y después: compara qué lectura propone cada uno.

Checklist final (para mí)

  • ¿Abre una puerta de lectura clara?
  • ¿Deja aire a la interpretación?
  • ¿Tiene música propia? (ritmo, acento)
  • ¿Podría funcionar como última frase? (si sí, suele ser buen signo)

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A veces escribir es quitar. Comparto mi método de “poda” para que el texto respire sin perder temperatura.

1) Tajar adverbios y muletillas Empiezar por lo visible: “muy”, “realmente”, “bastante”, “de alguna manera”. Si al retirarlos la frase sigue diciendo lo mismo, se quedan fuera. Si pierde precisión, podemos intentar cambiarel adverbio por un verbo más fuerte.

2) Sustituir verbos flojos “Ser/estar/haber/hacer” suelen esconder la acción. Buscar una alternativa concreta:

  • “Había ruido” → “Retumbó el andén”.
  • “Estaba cansado” → “Se derrumbó en el banco”. ¡Cuidado! Se puede caer en un dramatismo exagerado.

3) Afinar sustantivos y detalles Un detalle exacto vale por tres generales. “Un pájaro” no es lo mismo que “una urraca con la bisagra del pico abierta”. Quitar adjetivos redundantes cuando el sustantivo ya los contiene (una “una urraca negra con....”).

4) Ritmo y aire de página Leer en voz alta. Si te quedas sin aire, intentar cortar. Si la cadencia pide un golpe, partir la frase. Revisar signos: a veces una coma resuelve lo que se intenta explicar con varias palabras.

Al final comparar el párrafo original con el podado: si el nuevo late más, he acertado.

Pequeña prueba Toma un párrafo y aplícale los cuatro pasos. ¿Qué imagen queda en la cabeza? Si es más nítida, la poda funcionó.

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